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La verdadera función de las cosquillas

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Las cosquillas, nos producen una avalancha de risas. Incluso, una sensación de felicidad y relajación en todo el cuerpo. La ciencia ha determinado, que las carcajadas a través de las cosquillas son la respuesta del cerebro en defensa propia. Esta reacción es muy distinta, a la que sentimos, como por ejemplo cuando reímos por un chiste o por ver cualquier persona haciendo morisquetas. Es por ello, que en el siguiente artículo te revelaremos la verdadera función de las cosquillas.

Índice

  1. Verdadera función de las cosquillas
    1. Como un mecanismo de defensa
    2. ¿Por qué no sentimos nuestras mismas cosquillas?

Verdadera función de las cosquillas

Como un mecanismo de defensa

Recientes estudios en la Universidad de Tubinga, demostraron que las reacciones del cerebro en momentos de cosquilleo son muy distintas al escuchar un chiste o ver algo gracioso. Los científicos demostraron a través de escaneos de resonancia magnética a gran escala, cómo estas reacciones eran totalmente diferentes. La similitud de ambos eventos, es la activación de una zona del cerebro denominada Cisura de Rolando. Esta zona, es la encargada de los movimientos de las facciones del rostro humano. Entre otras responsabilidades de esta zona del cerebro están las reacciones vocales y emocionales.

Evidentemente, el cerebro en ambos casos actúa de manera diferente. Cuando la persona escucha un chiste o experimenta una situación graciosa, solo la disfruta. Mientras que cuando recibe cosquillas, se activa el mecanismo de defensa y huida. Esto, conlleve a que las sonrisas mediante el cosquilleo no solo causan risa. Sino también, nos llevan a un estado de agresión. Es tan fuerte la pérdida de concentración, que algunas personas pueden orinarse por tantas cosquillas. De igual manera, se demostró que la temperatura del cuerpo cambia. Incluso, se elevan las necesidades de agua y comida, debido a posibles efectos de las cosquillas sobre el hipotálamo.

¿Por qué no sentimos nuestras mismas cosquillas?

El cerebro, es el que conoce todos los movimientos de nuestro cuerpo a través de impulsos nerviosos. Por lo tanto, cuando queremos hacernos cosquillas ya él sabe a la perfección el movimiento que realizaremos y la zona donde lo recibiremos. Por esa razón, este se prepara como si fuese algo normal. Esto sucede con un ejemplo muy claro, es como si nosotros quisiésemos asustarnos a nosotros mismos. Esto nunca sucedería, ya que anticipamos este evento. Pero, cuando es sorpresivo el cerebro no conoce lo que nos vendrá.

Las zonas más comunes donde podemos sentir cosquillas suelen ser los pies, el cuello y la zona baja abdominal. Aunque otras personas experimentas zonas muy extrañas de cosquilleo, como la boca, las manos y los glúteos. Sin duda alguna, las cosquillas nos relajan, pero deben ser moderadas. Evitando así, otros resultados como la agresividad.

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